Sobre Mariam Pérez :
“La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar” Carl Ransom Rogers.
Si me preguntas por qué he estudiado Psicología, te diré que es porque siempre he querido ayudar a los demás. Desde que era una niña, recuerdo que mis amigos confiaban en mí contándome sus problemas y preocupaciones. Sobre todo, que se me daba bien escuchar, aconsejar y acompañar en procesos difíciles. En el instituto supe que existía una profesión que estaba relacionada con lo que me gustaba y que se me daba bien. Obviamente, ser psicóloga es mucho más complejo que eso.
Una persona que trabaja como psicóloga te puede ayudar a aprender, a tratarte mejor y aceptarte, a mejorar tus habilidades sociales y tus relaciones, a regular tus emociones, a recuperar la energía y ganas de vivir, a mejorar tu autoestima, etc.
En muchas ocasiones, esperamos que el paso del tiempo solucione nuestros problemas y cure nuestras heridas, pero esto no ocurre siempre. Además, estamos acostumbrados a buscar ayuda cuando ya estamos muy mal o en situaciones extremas.
La decisión de pedir ayuda profesional no siempre es fácil. Es un acto que requiere mucho valor y madurez.

Algunas de las razones por las que uno va a la psicóloga son:
– Tener un espacio solo para ti
– Mejorar tu salud mental
– Que te escuchen sin ser juzgado
– Aprender a gestionar tus emociones, pensamientos y conductas
– Conocerte mejor a ti mismo y comprender lo que te sucede
– Tomar una decisión difícil
– Aumentar tu autoestima y seguridad en ti mismo
– Mejorar tu relación de pareja
– Solucionar algún problema sexual
– Relacionarte mejor con los demás
– Aprender herramientas para que el estrés no te desborde
– Tratar algún problema psicológico…
Si crees que puedes necesitar ayuda en alguno de estos aspectos u otro, estás en el lugar adecuado. ¡Estoy aquí para ayudarte!